Control de accesos: la primera línea de defensa en edificios y barrios privados

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Con la vuelta a la rutina, el inicio de clases y la reactivación plena de la actividad laboral, los edificios y barrios privados recuperan su movimiento habitual. Más circulación de residentes, proveedores, personal doméstico y servicios implica también más puntos de contacto y exposición. En ese escenario, la seguridad deja de ser un tema estacional y pasa a ocupar un lugar estratégico en la agenda de consorcios y administradores.

No solo por una percepción social cada vez más extendida, sino también por los números duros: los hechos de seguridad crecieron un 20% interanual en la Argentina, según un relevamiento privado reciente, con picos concentrados en fines de semana, entre la medianoche y las cuatro de la mañana.

El dato surge del Barómetro elaborado por una empresa de seguridad privada que monitorea incidentes en tiempo real. El informe muestra que la suba no fue pareja en todo el país. Tucumán encabezó el ranking con un aumento del 65%, seguida por Córdoba con 50% y Mendoza con 40%. En la provincia de Buenos Aires el crecimiento fue más moderado, del 15%, aunque con focos muy marcados en el conurbano sur y oeste.

En paralelo, el estudio revela un cambio fuerte en la percepción social. El 74% de los argentinos considera que la inseguridad es hoy su principal preocupación y más de la mitad cree que su localidad está más insegura que hace un año. Entre los sectores medios, la inquietud se concentra especialmente en los robos domiciliarios y en la modalidad de “entraderas”.

Ese fenómeno golpea con particular crudeza a los adultos mayores. En la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano se denuncian alrededor de 60 robos diarios a jubilados dentro de sus viviendas. En el 80% de los casos, las víctimas sufren golpizas y amenazas. Los investigadores coinciden en que se trata de blancos elegidos por rutinas previsibles, medidas de seguridad precarias y la creencia de que guardan efectivo en sus casas.

En la seguridad de edificios, barrios cerrados y countries, el control de accesos se volvió un punto central. Para Martín Eliçagaray, fundador de Simple Solutions, no alcanza con tener cámaras o alarmas si no se sabe con precisión quién entra, por qué y en qué horario. La clave, sostiene, es contar con sistemas ágiles y trazables que no interfieran con la vida cotidiana.

Desde su mirada, uno de los principales problemas es seguir usando métodos manuales o poco digitalizados. Hoy, el control requiere registros automáticos, respaldo digital y posibilidad de auditoría. Las soluciones actuales permiten que los propietarios gestionen autorizaciones de ingreso en tiempo real y desde cualquier dispositivo, con trazabilidad completa de horarios y autorizaciones.

Entre las funciones más valoradas se destacan la preautorización de visitas -incluso vía WhatsApp- y la activación o baja inmediata de accesos para personal, proveedores u obras. El sistema se integra con barreras, puertas y portones, y puede emitir alertas ante ingresos fuera de horario o vencimiento de autorizaciones.

Además, admite múltiples métodos de identificación, como códigos QR, tarjetas, huella digital, reconocimiento facial o TAG vehicular, y suma herramientas como botón de pánico para emergencias. Para Eliçagaray, el orden que aporta el control de accesos no solo mejora la seguridad, sino también la convivencia y la calidad de vida en edificios y urbanizaciones.

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