En un contexto marcado por el fuerte aumento de los costos de transporte, la movilidad compartida se consolida como una alternativa cada vez más elegida por los argentinos. En el último año, el carpooling registró un crecimiento interanual del 528%, impulsado por el encarecimiento del combustible, los peajes y los pasajes de transporte interurbano.
Según datos recientes, los precios de la nafta acumularon subas del 41% y el gasoil del 39,8%, mientras que los pasajes de micro registraron aumentos sostenidos. Frente a este escenario, compartir auto dejó de ser una opción ocasional para transformarse en una estrategia concreta de ahorro.
Viajar por menos: el factor económico
La diferencia de costos resulta determinante. En el trayecto Mar del Plata–Ciudad de Buenos Aires, un pasaje de micro ronda los $57.500, mientras que un viaje en modalidad de carpooling cuesta cerca de $28.000.
De esta manera, un usuario que realiza dos viajes mensuales puede ahorrar hasta $58.900 por mes. Para los conductores, el beneficio también es significativo: al compartir el vehículo, logran cubrir entre el 50% y el 100% de los gastos de combustible y peajes, lo que representa un ahorro mensual de entre $100.000 y $120.000 en dos viajes.
Un cambio en los hábitos de viaje
Este crecimiento no es casual. El aumento del costo de vida y de mantener un vehículo propio empujó a miles de personas a buscar alternativas más eficientes. En ese contexto, la movilidad compartida se convirtió en una solución práctica para viajes frecuentes y escapadas cortas.
Los datos de Viatik, plataforma de carpooling, muestran un patrón claro: el 70% de los viajes se realiza entre viernes y domingo, mientras que el 30% restante ocurre de lunes a jueves.
Los días de mayor demanda son viernes y domingo, seguidos por sábado y lunes.
Este comportamiento refleja una nueva forma de moverse. Muchas personas trabajan o estudian en grandes ciudades, pero regresan con frecuencia a sus lugares de origen para visitar a familiares, descansar o aprovechar fines de semana largos. De hecho, el 70% de los viajes de fin de semana tiene como destino ciudades turísticas.
Estacionalidad y crecimiento acelerado
La estacionalidad también juega un papel clave. En enero, los viajes compartidos hacia destinos costeros aumentan un 70% respecto de diciembre, impulsados por la temporada de verano y la búsqueda de opciones más accesibles.
Entre noviembre y diciembre, Viatik registró un crecimiento del 129%, y de diciembre a enero, del 71%. En apenas dos meses de operación en Argentina, la plataforma completó 1.154 viajes en febrero, su segundo mes de actividad en el país. Proyectado a un año, esto equivale a un crecimiento interanual del 528%.
Quiénes usan el carpooling
El perfil de los usuarios también ayuda a explicar el fenómeno. Los pasajeros tienen una edad promedio de 32 años, con una mayor concentración entre los 23 y 35 años. Los conductores, en tanto, promedian 38 años, con la mitad ubicada entre los 31 y 45 años.
Se trata de personas familiarizadas con el uso de plataformas digitales, que buscan soluciones simples y efectivas para resolver sus traslados.
Los principales motivos de viaje son visitar a familiares y amigos, seguidos por viajes de ocio y laborales. Esta diversidad confirma que el carpooling no responde a una necesidad puntual, sino a un cambio más profundo en los hábitos de movilidad.
La importancia de planificar
Un dato clave que surge de la experiencia de Viatik es que la calidad del viaje mejora cuando las reservas se realizan con al menos 12 horas de anticipación. Si bien existen viajes espontáneos, especialmente los viernes y domingos, estos representan un porcentaje menor y suelen implicar mayores riesgos de cancelación o inconvenientes.
“Esto demuestra que la movilidad compartida funciona mejor cuando hay planificación. No es un servicio de último momento, sino una alternativa que requiere anticipación”, explicó Gonzalo Aszyn, CTO y cofundador de Viatik.
Una tendencia que llegó para quedarse
El crecimiento del carpooling no refleja solo el éxito de una plataforma, sino una respuesta social a un sistema de transporte cada vez más costoso. La movilidad compartida se posiciona como una opción moderna, flexible y económicamente viable.
Para los usuarios, significa poder seguir viajando sin afectar el presupuesto. Para las empresas, abre la puerta a repensar la movilidad corporativa. Y para la sociedad en general, muestra cómo la tecnología y la colaboración pueden ofrecer soluciones concretas frente a las limitaciones del transporte tradicional.
En un contexto económico desafiante, el carpooling dejó de ser una alternativa marginal para convertirse en una necesidad que encontró su lugar.